jueves, 3 de febrero de 2011

La perversión o parafilia


“Disculpen que les diga caballeros, pero
es que no los conozco muy bien.”

Grouch Marx

LA PERVERSIÓN, DESDE EL PUNTO DE VISTA PSICOLÓGICO, HA PASADO POR VARIAS DEFINICIONES Y CONCEPTOS QUE HAN IDO EVOLUCIONANDO POCO A POCO. PERO AUNQUE LO QUE ENTENDEMOS POR PERVERSIÓN SE HA TRANSFORMADO, AÚN NO RESULTA NADA ALENTADOR QUE LE DIGAN A UNO QUE ES “UN PERVERSO”.

La palabra perversión deriva del latín perversio, y su definición en el diccionario de la RAE es: “es la acción y efecto de viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe o el gusto”.

En 1885 el psiquiatra francés Magnan utilizó por primera vez la expresión “perversión sexual”, que luego quedó sobreentendida simplemente como perversión.

Debido a la variada utilización popular y profesional, el término perversión presenta interminables dificultades y aunque todavía s común en la literatura psicoanalítica, en las clasificaciones internaciones del DMS-IV (1) se prefiere usar el término de parafilia, porque carece de connotaciones que sugieran censura moral. Parafilia proviene del griego pará, junto a y fílios, el amor. El sentido de la etimología se refiere a una práctica sexual diferente a la “forma convencional”, y se define como un trastorno que consiste en una desviación de la elección en la relación con la pareja; del escenario, de las circunstancias o del modo copular.

Pero entre si son peras o manzanas, he aquí para los lectores de Tu Mamá Me Mima las perversiones o parafilias más conocidas, de acuerdo con el DSM-IV. No vaya a hacer que se sienta muy familiarizado con alguna”

  • coprofilia/urofilia: el que padece esa parafilia identifica la exitación erótica motivada por el olor o contacto con excrementos y orina. Uno de los grandes corpófilos de las historia fue James Joyce, el escritor inglés autor de Ulises. (2)
  • exhibicionismo: consiste en exhibir los órganos genitales a otros, especialmente en situaciones que causen sorpresa y miedo en la otra persona; ocupa el segundo lugar en la frecuencia de parafilias, con 25% de incidencia entre los pacientes de tratamiento.
  • fetichismo: este tipo de parafilia consiste en exteriorizar el deseo en relación a una parte de la persona o con un objeto de su uso. Los reyes de los fetiches son los pies y/o los zapatos –en el público masculino– y las corbatas –en el caso de las mujeres.
  • froteurismo: palabra derivada del francés frotter, que significa “restregar” o “frotar”. El froteurista siente un impulso irrefrenable de aproximarse a mujeres o de abordarlas eróticamente en lugares públicos.
  • hipoxifilia: esta parafilia, considerada una de las más violentas, consiste en intensificar el estímulo sexual por medio de la privación de oxígeno, ya sea a través de la utilización de una bolsa de plástico donde se introduce la cabeza o de alguna técnica de estrangulamiento. En Estados Unidos entre 500 y mil personas mueren accidentalmente cada año como víctimas de esta práctica.
  • necrofilia: es la atracción sexual por cadáveres. El necrófilo para excitarse busca mantener relaciones sexuales con muertos o muertas.
  • pedofilia: atracción sexual de adultos por niños de cualquier sexo. Se considera que entre 5 y 10% de los niños han sufrido alguna agresión sexual, generalmente perpetrada por algún familiar. A pesar de ser ilegal, la pornografía infantil ha aumentado substancialmente en todos los países, lo que puede ser al mismo tiempo efecto y causa del crecimiento de este tipo de parafilia.
  • sadomasoquismo: se refiere a personas que sólo sienten satisfacción sexual a través del dolor experimentado por ellas mismas o infligido a otros. Un individuo puede ser sádico, masoquista, o ambas cosas.
  • voyeurismo: esta desviación se refiere a aquellos que se satisfacen sexualmente observando escondidas un acto sexual y ocupa el tercer lugar en incidencia.
  • zoofilia: también conocida como bestialismo. Esta perversión busca el sexo con animales, que en algunos casos inclusive son entrenados para eso. se presenta en mayor medida en zonas rurales y entre individuos aislados, introvertidos o con incapacidad de relacionarse.

Pero lector, o lectora, que no cunda el pánico; una cosa es la diversión y otra la parafilia, porque para ser un perverso –de acuerdo con la psicoanalista poskleiniano Donald Meltzer– se necesita cumplir con los siguientes requisitos:

- que la parafilia en cuestión sea el único medio de excitación y placer sexual

- que no se tenga la capacidad de relacionarse con la persona en un vínculo maduro de

- relación, sino que la naturaleza del vínculo sea destructivo

- que la parafilia intervenga de relacionarse de manera importante en la vida normal y sea causa de angustia y daño en el funcionamiento psicológico del individuo (3)

La actual apertura a la experimentación sexual y la idea de dejar fuera concepciones morales al hablar de sexualidad toma como punto de partida en el año 1948, cuando el zoólogo estadounidense Alfred C. Kinsey conmueve al mundo la publicación de dos libros: El comportamiento sexual en varones en 1948 y El comportamiento sexual en las mujeres en 1953, que desde entonces han servido de base para toda la educación sexual que se imparte hoy en gran parte del mundo. La tesis de Kinsey coloca a todos los actos sexuales al mismo nivel moral, social y biológico, ya sea dentro o fuera del matrimonio, entre parejas del mismo sexo o del opuesto; descubriendo que muchas personas, de ambos sexos, incluían prácticas “parafílicas” dentro de una vida sexual plena y madura.

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(1) DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Barcelona: Massons, 1995.

(2) Ver su libro Cartas de amor a Nora Barnacle, publicado por Leviatán, 1992.

(3) v. Donald Meltzer, Estudios sexuales de la mente, Buenos Aires: Lumen Hormé, 1993.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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